terça-feira, 25 de janeiro de 2011

Entrevista de Marcola

Estimados, por sugerencia de Eufracio, tenemos más un texto para discutir que es está supuesta entrevista de Marcola. Originalmente esto articulo fue publicado por el Segundo Caderno del periódico "O GLOBO". Todavía su autenticidad es cuestionada por el proprio supuesto entrevistado - Marcola. En verdad, Jabor no es un reportero y si un cronista. Lo que quería era alertar la población a sus proprias creaciones sociológicas. Después de esta introducción larguísima, sigue la entrevista.


Marcos Camacho, más conocido por el sobrenombre de *Marcola, es el
máximo dirigente de una organización criminal* de Sao Paulo (Brasil)
denominada Primer Comando de la Capital (PCC). Las respuestas de Marcola nos aproximan a lo que puede ser el futuro de la
delincuencia común en América Latina.

O Globo: ¿Usted es del PRIMER COMANDO DE LA CAPITAL *(PCC)

*?Marcola: Más que eso, yo soy una señal de estos tiempos. Yo era pobre e
invisible. Ustedes nunca me miraron durante décadas y antiguamente era fácil
resolver el problema de la miseria. El diagnóstico era obvio: migración
rural, desnivel de renta, pocas villas miseria, discretas periferias; la
solución nunca aparecía… ¿Qué hicieron? Nada. ¿El Gobierno Federal alguna
vez reservó algún presupuesto para nosotros? Nosotros sólo éramos noticia en
los derrumbes de las villas en las montañas o en la música romántica sobre
"la belleza de esas montañas al amanecer", esas cosas… Ahora estamos ricos
con la multinacional de la droga. Y ustedes se están muriendo de miedo.
Nosotros somos el inicio tardío de vuestra conciencia social.

O Globo: Pero la solución sería…

Marcola: ¿Solución? No hay solución hermano. La propia idea de "solución" ya
es un error. ¿Ya vio el tamaño de las 560 villas miseria de Río? ¿Ya anduvo
en helicóptero por sobre la periferia de San Pablo? ¿Solución, cómo? Sólo la
habría con muchos millones de dólares gastados organizadamente, con un
gobernante de alto nivel, una inmensa voluntad política, crecimiento
económico, revolución en la educación, urbanización general y todo tendría
que ser bajo la batuta casi de una "tiranía esclarecida" que saltase por
sobre la parálisis burocrática secular, que pasase por encima del
Legislativo cómplice. Y del Judicial que impide puniciones. Tendría que
haber una reforma radical del proceso penal de país, tendría que
haber comunicaciones e inteligencia entre policías municipales, provinciales
y federales (nosotros hacemos hasta "conference calls" entre
presidiarios…) Y todo eso costaría billones de dólares e implicaría una
mudanza psicosocial profunda en la estructura política del país. O sea: es
imposible. No hay solución.

O Globo: ¿Usted no tiene miedo de morir?

Marcola: morir, yo no. Mejor dicho, aquí en la cárcel ustedes no pueden
entrar y matarme, pero yo puedo mandar a matarlos a ustedes allí afuera.
Nosotros somos hombres-bombas. En las villas miseria hay cien mil
hombres-bombas. Estamos en el centro de lo insoluble mismo. Ustedes en el
bien y el mal y, en medio, la frontera de la muerte, la única frontera. Ya
somos una nueva "especie", ya somos otros bichos, diferentes a ustedes. La
muerte para ustedes es un drama cristiano en una cama, por un ataque al
corazón. La muerte para nosotros es la comida diaria, tirados en una fosa
común. ¿Ustedes intelectuales no hablan de lucha de clases, de ser marginal,
ser héroe? Entonces ¡llegamos nosotros! ¡Ja, ja, ja…! Yo leo mucho; leí
3.000 libros y leo a Dante, pero mis soldados son extrañas anomalías del
desarrollo torcido de este país. No hay más proletarios, o infelices, o
explotados. Hay una tercera cosa creciendo allí afuera, cultivada en el
barro, educándose en el más absoluto analfabetismo, diplomándose en las
cárceles, como un monstruo Alien escondido en los rincones de la ciudad. Ya
surgió un nuevo lenguaje. Es eso. Es otra lengua. Está delante de una
especie de post miseria. La post miseria genera una nueva cultura asesina,
ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet, armas modernas.
Es la mierda con chips, con megabytes.

*O Globo: ¿Qué cambió en las periferias?

Marcola: Mangos. Nosotros ahora tenemos. ¿Usted cree que quien tiene 40
millones de dólares como Beira Mar no manda? Con 40 millones de dólares la
prisión es un hotel, un escritorio… Cuál es la policía que va a quemar esa
mina de oro, ¿entiende? Nosotros somos una empresa moderna, rica. Si el
funcionario vacila, es despedido y "colocado en el microondas". Ustedes son
el estado quebrado, dominado por incompetentes. Nosotros tenemos métodos
ágiles de gestión. Ustedes son lentos, burocráticos. Nosotros luchamos en
terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte.
Ustedes mueren de miedo. Nosotros estamos bien armados. Ustedes tienen
calibre 38. Nosotros estamos en el ataque. Ustedes en la defensa. Ustedes
tienen la manía del humanismo. Nosotros somos crueles, sin piedad. Ustedes
nos transformaron en "super stars" del crimen. Nosotros los tenemos de
payasos. Nosotros somos ayudados por la población de las villas miseria, por
miedo o por amor. Ustedes son odiados. Ustedes son regionales, provincianos.
Nuestras armas y productos vienen de afuera, somos "globales". Nosotros no
nos olvidamos de ustedes, son nuestros "clientes". Ustedes nos olvidan
cuando pasa el susto de la violencia que provocamos.

*O Globo: ¿Pero, qué debemos hacer?

Marcola: Les voy a dar una idea, aunque sea en contra de mí. ¡Agarren a "los
barones del polvo" (cocaína)! Hay diputados, senadores, militares,
empresarios, hay ex presidentes en el medio de la cocaína y de las armas.
¿Pero, quién va a hacer eso? ¿El ejército? ¿Con qué dinero? No tienen dinero
ni para la comida de los reclutas. Estoy leyendo "Sobre la guerra", de
Klausewitz. No hay perspectiva de éxito. Nosotros somos hormigas
devoradoras, escondidas en los rincones. Tenemos hasta misiles
anti-tanque. Si embroman, van a salir unos Stinger. Para acabar con
nosotros… solamente con una bomba atómica en las villas miseria. ¿Ya pensó?
¿Ipanema radiactiva?

*O Globo: Pero… ¿No habrá una solución?

Marcola: Ustedes sólo pueden llegar a algún suceso si desisten de
defender la "normalidad". No hay más normalidad alguna. Ustedes precisan
hacer una autocrítica de su propia incompetencia. Pero a ser franco, en
serio, en la moral. Estamos todos en el centro de lo insoluble. Sólo que
nosotros vivimos de él y ustedes no tienen salida. Sólo la mierda. Y
nosotros ya trabajamos dentro de ella. Entiéndame, hermano, no hay
solución. ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del
problema. Como escribió el divino Dante: "Pierdan todas las esperanzas.
Estamos todos en el infierno".

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